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| Lápida de la Basílica de la Concepción de Madrid en la calle Goya, en recuerdo de los caídos en la Guerra Civil, entre los que figura un menor, Carlos Arizcun Querada |
Se estremece el alma cuando se recuerda la crueldad con la que los socialistas y los comunistas asesinaron en el mes de noviembre de 1936 a miles de presos. Solo en Paracuellos de Jarama, como ya conté en otro artículo José Manuel de Ezpeleta tiene localizados con sus nombres edad y profesión a unos cuatro mil asesinados, aunque allí reposan los restos de muchos más.
Lógicamente la responsabilidad de todos estos crímenes la tienen los mandos políticos, desde Largo Caballero como presidente de Gobierno, pasando por el general Miaja, presidente de la Junta de Defensa de Madrid que quedó en la capital de España cuando el Gobierno se trasladó a Valencia, y acabando en Santiago Carrillo, responsable del Orden Público como consejero de dicha Junta de Defensa.
